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lunes, 25 de febrero de 2013

Desparecidos políticos cuenta pendiente en Sonora


Recordando el movimiento estudiantil de la Unison en 1973 con Armando Moreno


Porque se perdieron vidas, se desaparecieron a dirigentes estudiantiles. La represión del estado contra los grupos de izquierda se dejó sentir con la guerra sucia. Hubo gente desaparecida en Navojoa, al Chilín –Armando Moreno no recordó su nombre- seguramente lo tiraron al mar desde un avión

José Luis Jara

La guerra sucia que se desató a raíz del movimiento estudiantil de 1973 en la Universidad de Sonora, es una de las cuentas pendientes que existen, consideró Armando Moreno Soto, uno de los protagonistas de esta historia ocurrida hace 40 años en la entidad.
En la actualidad, Moreno Soto es maestro de economía de la máxima casa de estudios. Ha publicado artículos sobre los movimientos estudiantiles en la Universidad de Sonora  y escribió el libro Los Aguiluchos, que aborda la historia del movimiento universitario sonorense de 1967.
Con él hablamos sobre el 40 aniversario del movimiento estudiantil de 1973, porque en esa época fue uno de los protagonistas de esta historia, desde su principio hasta la actualidad.
La guerra sucia en Sonora  –recordó acomodándose en una silla, en su cubículo. Comenzó en 1973 y se desató  más durísimo el 18 de febrero con la muerte de Moralitos.
Moralitos fue un policía que supuestamente cayó asesinado por un grupo de jóvenes que militaban en grupos de izquierda. Sin embargo, Moreno Soto consideró que el verdadero planteamiento es que el mismo Moralitos fue víctima de la guerra sucia.
Por lo menos, el joven que fue acusado de haber asesinado al agente, sostuvo hasta su muerte que él no lo asesinó. Entonces, la cuestión es que Moralitos fue víctima de grupos de choques que fueron utilizados como provocadores de la represión contra los estudiantes. Con la supuesta caída de un policía a manos de grupos radicales, se desató una cacería de brujas que atomizó, en cierta medida, al movimiento que se venía generando.
-¿Un saldo pendiente por los activistas desaparecidos?
-Porque se perdieron vidas, se desaparecieron a dirigentes estudiantiles. La represión del estado contra los grupos de izquierda se dejó sentir con la guerra sucia. Hubo gente desaparecida en Navojoa, al Chilín –Armando Moreno no recordó su nombre- seguramente lo tiraron al mar desde un avión.
De hecho, de noviembre del 73 a principios de 1974 se desató la represión contra el movimiento. Decenas de maestros y estudiantes fueron exp0ulsados, otros detenidos, otros más desterrados. Fue una cacería de brujas contra todo sospechoso de ser marxista
En ese sentido, dijo que es conveniente construir una comisión de la verdad para Sonora, porque es necesario averiguar cuántos activistas de izquierda fueron desaparecidos por  brigadas blancas que estaban bajo el mando de Miguel Nazar Haro, por el entonces jefe policiaco de la entidad Sahagún Baca.
El tema del movimiento estudiantil en la Universidad de Sonora, es una pasión de Armando Moreno Soto. Su hablar tiene el estilo de aquellos estudiantes que se formaron en el saloneo por la Universidad, es decir, el ir hablar a los grupos de los estudiantes para armar la discusión y poner a disposición propuestas de tareas para el movimiento. Su cubículo está repleto de libros y diversas lecturas sobre movimientos estudiantiles. Algo de literatura, revistas, periódicos y en especial, un espacio para los clásicos del marxismo, se encuentra entre los libreros donde no cabe una hoja más
-¿A 40 años del movimiento, qué balance?
-Lo primero, es que el movimiento estudiantil del 73 ha sido el más complejo de la Universidad de Sonora y el que menos recuperación teórica ha tenido. Ha sido diferente porque su eje fundamental fue la reforma universitaria. Las ideas que prevalecían entre los estudiantes era el tener una universidad democrática, científica y popular. Bajo esa idea de universidad se pretendía cambiar la estructura de la institución, sus métodos de enseñanza. Y fue el primer movimiento que asumió una postura política de ruptura con el sistema: fue un movimiento marxista y sus propuestas impregnaron las aulas de las universidades, como se estaba dando en América Latina.
Fue un movimiento que ha aportado mucho a la sociedad sonorense y mexicana. Ahí se dieron los movimientos de las mujeres, las primeras propuestas sobre la equidad de género se dieron en las aulas de la Unison. Las mujeres que participaron en este movimiento tuvieron sus primeros programas de radio.
Y también –recordó- resulta interesante todo el movimiento contra cultural que se dio en esa época. El uso de las drogas, la música de rock, en fin, todo el movimiento jipi que se dio en el mundo y que en Sonora, se manifestó con el grupo de los azules.
Moreno Soto sacó a flote una hipótesis que planteó Joel Verdugo, maestro de Trabajo Social de la Universidad de Sonora, en el sentido de que el uso de drogas fue algo permitido, por intereses de Estados Unidos en favorecer a narcos centroamericanos, quienes surtían armas a la contra revolución en América Latina.
Pero más allá de eso, el impacto del movimiento estudiantil se dio de muchas maneras y en diferentes sectores. Se dio en la lucha campesina del sur del estado, en las posteriores movilizaciones universitarias, la formación de los primeros sindicatos independientes en la entidad y en la conformación de un movimiento social que se mantiene en la actualidad.
-¿Fue una época en que se formaron los primeros grupos de izquierda, cómo se dio ese proceso?
-Fue la primera vez que el marxismo penetró en la universidad. Por primera vez surge gente que se asume como marxista y surgieron los primeros grupos  marxistas. Por ejemplo, cuando Patricio Estévez se fue de Sonora, surgió Carlos Ferra, un universitario identificado con la corriente trotskista. De Cananea llegaron Raúl Sainz Cota y Alfredo Ortiz identificados como marxistas y con militancia en el Partido Comunista Mexicano.
Llegaron los personajes que militaban en  Punto Crítico, con  Rolando Cordera, que ya venían de una tradición de izquierda en la Universidad Autónoma Nacional de México, donde los primeros marxistas surgieron en la década de los 50s.
Y esos marxistas empezaron a fundar las organizaciones de izquierda en Sonora en el 73.
A esta altura de la entrevista, se le pidió a Moreno Soto un ejercicio de memoria para construir una mínima cronología del movimiento estudiantil. No batalló porque la memoria brilla en el caballero:
Las personas claves del movimiento

Primero que nada –recordó- el movimiento estudiantil del 73 tiene un antes y un después. Y en el antes, había un grupito estudiantil que estaba influenciado por el movimiento universitario de 1967, los aguiluchos. En ese entonces, los estudiantes de la Unison estaban organizados en la  Federación de Estudiantes de la Universidad de Sonora, que en ese tiempo, estuvo presidida por el priista Leonel Argüelles.
 Patricio Estévez, una pieza clave en el movimiento, era el secretario y la mayoría de los feusos, estudiaba en Ciencias Químicas.
En el proceso de cambio en la Feus de marzo del 70 se lanzan cuatro candidatos. Entre ellos, Patricio Estévez Nenninger. Fue de los primeros que hablaron directamente a los estudiantes, en las plazas, en las aulas, en todos los rincones estuvo para proponer cambios en la Feus para que no fuera un trampolín político. Propuso la idea del cogobierno en la universidad y bajo ese proyecto se aglutinó todo un movimiento estudiantil.
Cinco personas fueron las claves  en el movimiento de la Feus: Patricio Estévez Nenninger, que era el líder; Carlos Martínez de la Torre, Ramón Montaño y Armando Tejeda Mancir. En ese entonces fueron relevantes  para el poder que han tenido los químicos hasta la actualidad, en la unison.
Este núcleo llegó a la dirigencia de la federación de estudiantes. No todos eran químicos, como el caso de Martín Valenzuela que estaba en matemáticas y las bases estudiantiles estaban conformadas por gente como Rosa María Oleary, Jesús Varela Salazar, Manuel Rivera Zamudio y Manuel Balcázar Meza, entre muchos otros
Otro proceso interesante, que fue parte del calentamiento estudiantil, fue el intento del rector de imponer un examen de admisión a los alumnos de primer ingreso. Surgió una reacción estudiantil que pidió la salida del rector Federico Sotelo Ortíz en 1971.
Con Patricio Estévez en la federación se abrió un período de consulta estudiantil, con el fin de dar un giro en la estructura de la Feus. La discusión se centró en cambiar de mesas directivas, como estaban organizadas, a consejos universitarios.
El hilo conductor de estas propuestas fue la idea de organizar a la Universidad de Sonora en la base de cogobiernos, es decir, estructuras de gobierno con la participación equitativa entre maestros y estudiantes. 50% de representantes alumnos, 50% de representantes maestros. Y el concepto que enmarcaba esas ideas fue la Universidad Democrática, Científica y Popular bajo un esquema de cogobierno.
La presidencia de la Feus se le terminó a Patricio en marzo de 1971. Pretendía lanzarse de nueva cuenta. Sin embargo, se empezó a generar todo un proceso represivo contra los estudiantes, en el que se utilizaron todo tipo de triquiñuelas. A Estévez Nenninger le inventaron el delito del jefe de una banda de robacarros. Incluso, un periódico de la ciudad de México publicó una nota al respecto.
Esa denuncia es secundada por una campaña negra y sucia y Patricio entregó la Feus hasta mayo de ese año.

La formación de la comisión mixta

En este ejercicio de recuperar la memoria, Armando Moreno recordó otro suceso clave antes del 73. Fue cuando el entonces secretario de Educación Pública, Víctor Bravo Ahuja, visitó Hermosillo.
Un conjunto de estudiantes –recordó- lo abordamos en el edificio principal. Discutimos con él y logramos el acuerdo de llevar al Consejo Universitario la propuesta de integrar una comisión mixta para revisar la ley universitaria.
La reunión del Consejo fue en lo que ahora es el Teatro Emiliana de Zubeldía.  El movimiento estudiantil se asesta un triunfo porque logró sacar adelante el acuerdo de formar la comisión universitaria, integrada equitativamente entre maestros y estudiantes.
Y a pesar de ese acuerdo, el estado emprendió la guerra sucia, con una represión en contra de los activistas estudiantiles. A los azules les cae la policía acusándolos de usar drogas. La federación se deslindó de ellos y se empezó a trabajar en las propuestas de ley universitaria.
Se reunieron en varias ocasiones hasta lograr un proyecto de ley universitaria, basada en el cogobierno y los consejos universitarios.
El rector Federico Sotelo pretendió oponerse a este proceso y cayó del cargo. Más bien lo renunciaron porque quien anunció la salida de Sotelo de la rectoría fue el secretario de educación de entonces.
Y de inmediato, la discusión se centró en las propuestas a rector de la Universidad de Sonora. El candidato natural del movimiento estudiantil fue Oscar Telles Ulloa. La otra opción fue Alán Sotelo Cruz. Al primero lo intimidaron, lo tiraron de un carro y se vio obligado a recular en la candidatura. Luego, Alán Sotelo manifestó su temor y propuso que se candidateara a Alfonso Castellanos Idiáquez.
Ellos mismos convencieron a otro de los dirigentes estudiantiles, a Carlos Ferra Martínez, para que los estudiantes propusieran a Castellanos para la rectoría, bajo argumento de que era muy legalista.
Llegó el castellanato y con ello el oscurantismo a la Universidad.
Mientras tanto, en el Congreso del Estado, los diputados empezaron a convocar a las fuerzas vivas de Sonora, a los representantes de los grupos oligarcas. Todos ellos se lanzaron contra la idea del cogobierno. Y finalmente, los legisladores aprobaron las reformas con la ley 103 de la Universidad.

El error de los activistas

Moreno Soto se rascó la barba para reflexionar sobre la experiencia del 73. Y retomó el caso: Mi versión es que la regamos con la ley 103.  Me fui con la finta, al igual que mis compañeros porque caracterizamos a la nueva ley  de fascista. A los años, revisé la ley y me di cuenta que sólo cambiaba en palabras, pero sustancialmente era la misma propuesta estudiantil, de formar consejos universitarios. Lo único que varió fue que las estructuras universitarias, formadas por la mitad estudiantes y mitad maestros, se les agregaron el papel de coordinador. Lo medular, la participación estudiantil estaba planteado.
Y el error que cometimos, ocurrió cuando las autoridades fueron a nombrar a los consejeros universitarios estudiantiles y maestros. La elección más conflictiva se dio en la preparatoria de la universidad. Se convocó a elecciones y nos reunimos como dos mil estudiantes que estábamos contra la imposición de la ley.
Fue el día de la batalla más grande del movimiento estudiantil. Unos 500 micos (Movimiento de Integración Cristiana) entraron a la universidad por el Hospital General. Cuando llegaron a la prepa ya los estábamos esperando.
Y el error –recuerda Moreno Soto- fue el caer en la provocación. Salieron a relucir muchas bombas molotov y se dieron los trancazos entre micos y activistas.
El error de los estudiantes fue el no percatarse que en la convocatoria se planteaba la situación que estaba sucediendo en esos momentos. Había un transitorio en la ley que decía el paso a seguir si no se podía nombrar consejeros en la primera sesión. El transitorio estableció que se podía convocar a una segunda reunión en el lugar que sea y la votación se levantaría con la gente que fuera. Y así ocurrió. Hicieron la asamblea entre micos y priistas y se repartieron los cargos de consejeros universitarios. Ahí estuvo la clave de la derrota estudiantil
Luego se vienen una serie de acontecimientos. Grupos de estudiantes radicalizados secuestran un camión que transportaba trabajadores. Murió uno de ellos y ello provocó otra cacería de brujas.
Luego se da el caso de Moralitos que supuestamente fue asesinado por estudiantes que militaban en la Liga Comunista 23 de septiembre, una organización en la que participaron jóvenes de poca experiencia y formación política.
En febrero del 74, con la muerte de Moralitos, se da la estocada al movimiento estudiantil.
-¿Qué se perdió?
-Primero que nada perdimos a la federación de estudiantes. Es una pérdida que seguimos sufriendo. Lo otro que perdimos, fueron las preparatorias. La Universidad se quedó sin ellas porque se formaron los colegios de bachilleres, una estructura ajena a la Universidad.

Una diáspora

A los 40 años del movimiento estudiantil del 73, Armando Moreno considera que después de la derrota, se da una especie de diáspora, porque los que estuvieron al frente del movimiento, salieron de la ciudad. Se fueron del estado, unos, los artistas, a San Francisco, Estados Unidos. Los otros, se refugiaron en el DF



2 comentarios:

Jorge Vera dijo...

Hola, que tal,
Me gustaría saber la fuente de la primera imagen que utilizan en esta nota: autor, año, archivo, etc.
gracias

José Luis Jara dijo...

Hola Jorge, mira, me tardé en responder porque investigué el origen de la foto por la que preguntas. Yo la publiqué retomandola del facebook. La subió un maestro de la universidad de Sonora, que en ese tiempo era estudiante de la preparatoria de la Universidad de Sonora. Y lo que te puedo decir es que esa foto es del archivo histórico de la Universidad de Sonora. Y data de septiembre de 1973. Fue tomada en un mitin de estudiantes de la entonces escuela preparatoria de la Unison. Estaba ubicada en lo que hoy es la escuela de matemáticas. Esa foto se identifica por el inicio de ese movimiento universitario en la que se enfrentaron dos grupos antagónicos: activistas contra micos (movimiento de integración cristiana). No pude verificar quién es el autor de la foto. Mil disculpas por la tardanza.